
CARDENAL NORBERTO RIVERA: DE PERIODISTAS PROSTITUTAS Y CURAS PEDERASTAS
Ricardo Melgar. El DEMÓCRATA. Norberto Rivera, cardenal, arzobispo primado de México y defensor de pederastas, declaró que los periodistas somos “prostitutas y prostitutos de la comunicación”.
El “hombre de Dios”, agregó que los comunicadores “matamos la fama de los demás”, cuando se habla de actos ilícitos de sacerdotes.
Sin recordar Norberto Rivera sus múltiples intentos por “matar”, o más bien “ocultar” la fama del cura Nicolás Aguilar, quien abusó sexualmente de menores de edad, refiere que “hay gente que mata la dignidad, el buen nombre de las personas”, sin mencionar, nuevamente, que él mismo no tuvo dignidad alguna al ocultar al cura pederasta, tratando a toda costa de que el nombre de sus víctimas no fuera conocido, ni revelados los actos.
ELLOS JUZGAN, ELLOS CONDENAN…
verdaderas prostitutas, verdaderos prostitutos de la comunicación y no les importa si son inocentes o no, con su sentencia ellos juzgan, ellos condenan",
El arzobispo levanta los ojos al cielo como implorando la complicidad divina que nunca, jamás llegará, y demanda la justicia de la calumnia por medio de la calumnia misma…acusa a los periodistas y comunicadores de jueces y verdugos cuando el mismo representante clerical juzgó ya, en su momento, a los simpatizantes del PRD y gente de la Resistencia Civil Pacífica de “revoltosos”, “violentos” y “renegados”.
POR BOCA DE LOS SEPULCROS BLANQUEADOS…
Pero es justo…Norberto Rivera es justo y su justicia mana cuando así le conviene…y es cuando aclara: “No me refiero a todos los periodistas…solo a aquellos que generalizan las actividades ilícitas de algunos sacerdotes”.
Rivera, el clerical, el calderonista y el elegido del Opus Dei, manifiesta, si a espectros religiosos lo trasladamos, que el Espíritu Santo no se acuna en su corazón, porque las injusticias, los olvidos, la complicidad con pederastas y los ataques verbales a inocentes no son manifiestos de la obra de Cristo, sino del mismo Satán, quien en efecto, tiene buena memoria al echar al ruedo a sus soldados y es entonces cuando señalan, ocultan, solapan y justifican las aberraciones.
Para Norberto Rivera, los periodistas somos prostitutas y prostitutos. Los pederastas son justificables, y las víctimas de estos, circunstanciales.
Esta es la visión de quien juzga desde las sombras, de quien señala con veneno a los que ejercen el oficio de comentar, de quien sirve a los intereses que convengan.
¿quién es, entonces, la ramera de Babilonia?
blogger.com
Ricardo Melgar. El DEMÓCRATA. Norberto Rivera, cardenal, arzobispo primado de México y defensor de pederastas, declaró que los periodistas somos “prostitutas y prostitutos de la comunicación”.
El “hombre de Dios”, agregó que los comunicadores “matamos la fama de los demás”, cuando se habla de actos ilícitos de sacerdotes.
Sin recordar Norberto Rivera sus múltiples intentos por “matar”, o más bien “ocultar” la fama del cura Nicolás Aguilar, quien abusó sexualmente de menores de edad, refiere que “hay gente que mata la dignidad, el buen nombre de las personas”, sin mencionar, nuevamente, que él mismo no tuvo dignidad alguna al ocultar al cura pederasta, tratando a toda costa de que el nombre de sus víctimas no fuera conocido, ni revelados los actos.
ELLOS JUZGAN, ELLOS CONDENAN…
verdaderas prostitutas, verdaderos prostitutos de la comunicación y no les importa si son inocentes o no, con su sentencia ellos juzgan, ellos condenan",
El arzobispo levanta los ojos al cielo como implorando la complicidad divina que nunca, jamás llegará, y demanda la justicia de la calumnia por medio de la calumnia misma…acusa a los periodistas y comunicadores de jueces y verdugos cuando el mismo representante clerical juzgó ya, en su momento, a los simpatizantes del PRD y gente de la Resistencia Civil Pacífica de “revoltosos”, “violentos” y “renegados”.
POR BOCA DE LOS SEPULCROS BLANQUEADOS…
Pero es justo…Norberto Rivera es justo y su justicia mana cuando así le conviene…y es cuando aclara: “No me refiero a todos los periodistas…solo a aquellos que generalizan las actividades ilícitas de algunos sacerdotes”.
Rivera, el clerical, el calderonista y el elegido del Opus Dei, manifiesta, si a espectros religiosos lo trasladamos, que el Espíritu Santo no se acuna en su corazón, porque las injusticias, los olvidos, la complicidad con pederastas y los ataques verbales a inocentes no son manifiestos de la obra de Cristo, sino del mismo Satán, quien en efecto, tiene buena memoria al echar al ruedo a sus soldados y es entonces cuando señalan, ocultan, solapan y justifican las aberraciones.
Para Norberto Rivera, los periodistas somos prostitutas y prostitutos. Los pederastas son justificables, y las víctimas de estos, circunstanciales.
Esta es la visión de quien juzga desde las sombras, de quien señala con veneno a los que ejercen el oficio de comentar, de quien sirve a los intereses que convengan.
¿quién es, entonces, la ramera de Babilonia?
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